Fueron diecisiete los que se matricularon en el taller. Y quedaron como unos diez fuera.
Entre los asistentes se rodaron unos cuantos cortometrajes. Algunos se terminaron y otros no, pero lo más interesante era descubrir las pautas para poder terminar un proyecto, pasando por las fases de guión, preparación del rodaje, rodaje y edición. Y todo en diez días. Bueno lo más interesante era eso, y tratar de sacarles a todos de la cabeza de que el cine sólo está al alcance de los privilegiados.
En definitiva, esto es como el fútbol, no hace falta jugar en la Copa de Europa para ser futbolista. Y como dice Robert Rodríguez, director es el que dirige (da igual que sea un largo, un corto, o una pieza de un minuto).
Todavía me parece alucinante que se hayan contado todas esas historias en tan poco tiempo y casi partiendo de cero.
Nos es por peloteo, pero la gente ha sido lo mejor. El nivel cinematográfico de cada uno era diferente. Y eso me preocupó un poco en un principio. Pero estaba claro que era un taller eminentemente práctico, así que lo mejor era tirar hacia adelante y tratar de llegar a todos y a todas.
La gente trabajó duro día a día y eso al final se nota. En otros talleres no me había pasado lo mismo.
Me encanta la iniciativa que ha tenido el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Había una demanda latente y había que satisfacerla. Y después de estas dos semanas, queda completamente claro que la gente quiere más. Mucho más.
Se ha formado un grupo muy potente y con muchas ganas. Y habrá que estar pendientes de lo que vayan haciendo a partir de ahora. Ya verás como nos quedamos sorprendidos. Yo por lo menos, ya lo estoy. |